miércoles, 2 de septiembre de 2015

Entre la vida y la muerte: siempre la vida...


Hace dos días una chica diecisiete años se lanzó al vacío desde uno de los elevados de la Avenida 27 de Febrero en Santo Domingo. Estaba embarazada y pensaba que el mundo se le caía encima. Sintiéndose una basura y viendo que el mundo no la aplastaría,  decidió caerle ella encima a su mundo, y salió volando por los aires, decidida no solo a acabar con su vida sino con la de ese bebé que llevaba dentro y que no se sentía preparada para conocer, mantener y criar, algo muy pero muy válido. Afortunadamente está viva, desafortunadamente no podrá tener hijos porque junto al bebé perdió sus órganos reproductores.-

Hay cientos de ideas que podrían cruzarnos por la cabeza cuando escuchamos este tipo de noticias, todas y cada una de ellas escalofriantes en si mismas, lo sé porque yo misma pasé por todas y cada una de las etapas de un embarazo no deseado a destiempo: tenía 18 y recién entraba a la universidad, nunca había dormido ni siquiera en la casa de una amiga, porque mis padres sencillamente no me lo permitían. También pensé que el mundo se me venía encima y en más de una ocasión quise desaparecer para siempre junto al bebé que estaba dentro mío, y si no lo hice fue porque afortunadamente dentro de mi escuchaba una “vocecita” que me decía: “esta es la primera prueba de tu vida, una de las más duras, tienes que demostrar que eres capaz de superarla, como en los video juegos para pasar a la siguiente vida, así te harás más fuerte”, esa voz no me dejaba ni dormir, quizás ella fue la que impidió que me lanzara al vacío. Lamentablemente no todas las mujeres escuchan sus voces internas. Y no escuchan las internas porque las voces externas son un desastre: mi mamá me decía “puta”, mis amigas trataban de darme ánimos pero por detrás comentaban “ya su vida no será igual, destruida”, los amigos de mis padres me miraban con desaprobación, bajaban la mirada o volteaban la cara. ¡Qué panorama! Hace 24 años salir embarazada a los 18 era confesar a voz en cuello todo lo “fácil” que podía ser una mujer. Ningún hombre te tomaría en cuenta y estabas destinada a saltar de uno a otro sin que alguno de ellos te tomara en cuenta seriamente. Lo peor de todo es que una termina creyendo toda esa basura. La voz que llevas en tu interior tiene que tener un micrófono para que no termines perdiendo la cordura entre tanto desconcierto y es que no parece tan grave, pero es cierto que la vida te cambia, que hay que madurar a “las malas”, que hay que pensar como rayos vas a guiar a otro ser humano por la vida cuando tú no has sabido escoger bien tus caminos. Afortunadamente una termina escuchando a la “voz” por momentos, se aferra a los estudios como a las drogas, empieza una a darse cuenta el verdadero significado de la palabra TRABAJO, si efectivamente escuchas tu voz interna terminas literalmente poniéndote unos guantes de boxeo y enfrentando esa vida que tanto miedo te da, es así que después de 23 años, los meses de embarazo, un divorcio, 3 empleos, una profesión, cientos de relaciones fallidas, otro bebé, una bancarrota y 40 años en las costillas, un día de repente abres los ojos y empiezas a ver las cosas de otro color, o mejor dicho del color que han sido siempre. Desde mi primer embarazo (en disturbio y en desastre) hasta hoy he descubierto tantas cosas que describirlas una a una ameritaría escribir un libro, pero en resumidas cuentas puedo asegurar que he aprendido a AMARME A MI MISMA, como soy, con esa enorme cantidad de imperfecciones que me acompañan, he aprendido que no debo tomarme las relaciones fallidas como una situación personal (no, el problema no soy yo): las relaciones fallan porque es ley de vida, porque son parte del aprendizaje, del proceso interminable de amarse primero uno mismo y en ese sentido ir descubriendo cuales cualidades son importantes para nosotras, cuales defectos nos son tolerables (sí, defectos, son parte de la mochila de nuestras personalidades y del compañero que al final nos acompañara en este trayecto).

Es difícil enseñarles a nuestras hijas lo importante que es la autoestima y el amor propio en medio de esta realidad llena de tecnología, de mentiras cibernéticas, de la lucha por la sobrevivencia y muchas veces en medio de una realidad llena de maltrato y discriminación, pero pienso que no debe ser imposible: tenemos que empezar por nosotras mismas, por nosotras “mujeres”, por nosotras “madres”, por nosotras “esposas, novias o amantes”, por nosotras “empleadas, profesionales, amas de casa”, por nosotras “seres humanos llenos de luz y de magia”, capaces de enfrentar un cataclismo con tal de conseguir nuestras metas. No debiera ser tan difícil. Es cierto que esta media isla llena de machismo no ayuda pero no es imposible, hay que seguir hacia adelante y ver el ejemplo de esta chica como un aviso, como un “alto” en el camino: MUJER detente a mirarte primero a ti misma, detente a mirar a tus hijos e hijas, busca en tu interior todo ese coraje que te llevó hasta donde estás, busca en tu interior esa “voz” que te alentó a salir hacia delante, conecta el micrófono y saca del fondo de tu corazón toda esa sabiduría ancestral para transmitirla a las generaciones que te preceden, no esperes un solo día más. Hazlo ahora.